domingo, 30 de diciembre de 2012

EN DEFENSA Y LA DIFUSIÓN DEL ARTE DE LA TAUROMAQUIA


Independientemente de las raíces más profundas y antiguas de la Fiesta, que por cierto, parecen remontarse a los albores de los tiempos, en el nacimiento del hombre en la prehistoria, la Tauromaquia debe ser respetada porque es una tradición de tremendo calado… aunque haya quién no la comprenda. Oigan, hay personas que prefieren la otras cosas, pues allá ellos, mis respetos…

La Tauromaquia está reflejada de manera imborrable, aunque a unos poco les pese, en la cultura literaria, en la cultura popular, en el Arte, en todas sus facetas… Pintura, escultura, baile, cante, cine, refraneros, poesía… y cómo no, hasta en el lenguaje cotidiano, que se ha visto influenciado y enriquecido del maravilloso mundo de los toros… Frases como “coger al toro por los cuernos”, “Atarse bien los machos”, “tomar el olivo”, “rajarse” o “venirse arriba”, forman ya parte de nuestro lenguaje diario…

De la misma manera, considerando valores como el respeto a la naturaleza, al medio ambiente, la Tauromaquia sigue dando lecciones de cómo se ha de hacer sostenible la biodiversidad respetando los más bellos biotopos… Negar esto, es negar que hay día y noche.

Por encima de análisis ecológicos o económicos, están nuestros sentimientos… y lo que es más importante, nuestra libertad… Y elegimos emocionarnos con este Arte que sublima, elegimos seguir siendo taurinos… Es nuestra forma de vivir y sentir, una manera de ser…

Respetamos nuestras tradiciones y a nuestros antepasados, negarlas, es negarlos, es negar lo que ellos fueron y es negarnos a nosotros mismos… Es negar a todos los que se dejaron la vida en la sagrada arena de una plaza de toros, porque su sentimiento era torero…

Por ellos, y a pesar de unos pocos desinformados, damos testimonio desde antiguo de que aquí estamos… aquí seguimos y aquí seguiremos… "porque somos lo que queremos ser".

¡Viva el Arte de la Tauromaquia Carajo!

jueves, 27 de diciembre de 2012

¿PORQUÉ LOS ANIMALISTAS SON SOLO ANTITAURINOS?

David Carrascosa / Lluviadetoros

A nadie se le escapa, si se para a pensar un leve momento, que los animales de las granjas destinados a producción alimentaria para consumo humano sufren infinitamente más, pues lo hacen durante toda su triste existencia, que un toro durante el cuarto de hora o veinte minutos que pueda durar su lidia.

Sin embargo, he aquí la paradoja, que los autoproclamados defensores de los animales centran su atención en la defensa de este último dejando a un lado el sufrimiento de los primeros.

Sin embargo, la razón de esta sorprendente predilección es bien sencilla: ningún medio de comunicación se sentiría atraído ante una noticia en la que los animalistas expresaran su repulsa frente a una granja. Es posible que, en principio, tampoco lo estuviera por cubrir tal manifestación frente a una plaza de toros, pero estos supuestos defensores de los animales saben que los festejos taurinos cuentan de por sí con cobertura mediática, de la que se aprovechan. 

Así que a la pregunta planteada le corresponde esta respuesta: la defensa de los toros es una mera excusa para adquirir protagonismo mediático. El que los defensores de los animales sean solo antitaurinos no es más que una hipocresía de nuestro tiempo.

jueves, 20 de diciembre de 2012

EL PRESIDENTE DEL SENADO: "LA TAUROMAQUIA ES ALGO MUY SERIO, UNA FILOSOFÍA DE VIDA Y UNA CULTURA CAPAZ DE CREAR PASIÓN Y ARTE"

Por Íñigo Crespo
Revista Aplausos


"La Tauromaquia es algo muy serio, una filosofía de vida y una cultura capaz de crear pasión y arte. Estamos peleando y al final conseguiremos que la UNESCO reconozca la Tauromaquia como Patrimonio de la Humanidad". En estos términos se ha manifestado Pio García-Escudero, Presidente del Senado, quien este mediodía ha estado presente en el acto de entrega de los premios de la Asociación Taurina Parlamentaria. "La tauromaquia es una cosa viva, una manifestación cultural viva y rica. Es pasado, es presente y es futuro. Mientras exista un solo parlamentario taurino, un toro bravo, un hombre capaz de ponerse delante de él y un aficionado para emocionarse, esto seguirá para adelante siempre", ha subrayado. 

Quien fuera ministra de Cultura -Carmen Calvo- ha tomado la palabra antes de entregar el trofeo al Observatorio Francés de las Culturas Taurinas: "Nos habéis dado un ejemplo por hacer algo que nosotros todavía no hemos sabido hacer: proteger la Tauromaquia". André Viard, como presidente de la entidad francesa ha animado "a los políticos españoles a enviar un mensaje ético y cultural a todos los países taurinos del mundo".

La Fundación Joselito, el pintor peruano Humberto Parra y el portal taurología.com, han sido otros galardonados en un acto que ha contado con la presencia de más de un centenar de personas, representantes de todos los ámbitos políticos, culturales y sectores diversos de la Fiesta como toreros, ganaderos o empresarios.

domingo, 16 de diciembre de 2012

EDITORIAL DE EL TIEMPO DE BOGOTÁ: PROHIBIDO PROHIBIR

Bogotá tiene una afición más que centenaria que merece disfrutar de una tradición cultural legalmente reconocida. La decisión de la Corte lo reconoce así, y haría mal cualquier gobernante en tratar de hacerle un trincherazo a la ley.
La Corte Constitucional acaba de tomar una decisión que debería poner punto final a los debates sobre la prohibición de las corridas de toros en Colombia. Por amplia mayoría -seis votos contra tres-, declaró exequible la Ley 916 del 2004, que regula los requisitos necesarios para la celebración de festejos taurinos. Hace dos años, la misma Corte había declarado la legalidad de estos espectáculos en lugares donde existe la tradición de realizarlos.

En su nuevo pronunciamiento, la institución va más allá y rodea de garantías a los organizadores de corridas de toros al señalar que no pueden los alcaldes exigir para estos eventos más requisitos que los que habitualmente deben cumplirse en ellos con el propósito de avalar la seguridad y la salubridad del certamen.

Tampoco podrán alegar los gobernantes locales razones humanitarias ni filosóficas con miras a prohibir la fiesta brava, por cuanto ya fue declarada expresión cultural popular. No se menciona en el documento el caso de Bogotá, pero con seguridad la sombra de lo que ha ocurrido en la capital flotó en la sala del tribunal al debatirse la exequibilidad de la norma. 

Bogotá lleva largos meses sin festejos taurinos en su emblemática plaza de toros de Santamaría, porque el alcalde Gustavo Petro decidió prohibir las corridas acudiendo al expediente de cancelar el contrato de alquiler de la plaza a la corporación que desde hace años las programa. Se trataba, en realidad, de una decisión de fondo disfrazada de opción administrativa, pues Petro no oculta que le desagradan las corridas de toros y prefiere montar otra clase de actos en la arena y el redondel diseñados ex profeso para la lidia taurina.

Sobra decir que el Alcalde está en su derecho de que le atraigan o no las corridas y de que, como él, muchas personas participen de su muy respetable opinión. Pero esa no es razón suficiente para que imponga su gusto personal a los demás ciudadanos, y mucho menos al socaire de un contrato administrativo. 

Bogotá tiene una afición más que centenaria que merece disfrutar de una tradición cultural legalmente reconocida. La decisión de la Corte lo reconoce así, y haría mal cualquier gobernante en tratar de hacerles un trincherazo a la jurisprudencia y a la ley. 

jueves, 13 de diciembre de 2012

AL SEÑOR PRESIDENTE DE MÉXICO

El Bardo de la Taurina

En estas fechas sustraernos a lo que está viviendo el país políticamente y que tanto tiene que ver con el futuro de la Fiesta Brava, no es prudente,  y es que  la guadaña que blanden los depredadores que lo son los enemigos de las artes y las culturas, los  renegados sociales a quienes ya llaman "Somos 132 cornudos" y que se disfrazan de ovejas protectoras de un animal bravo desde el testuz hasta las pezuñas,  llamado toro de lidia, siguen amenazantes, por lo que hay que estar muy atentos para que cuando las cuadrillas tanto de el Señor Presidente como las del Jefe de él Gobierno capitalino terminen de acomodarse en sus respectivos burladeros  habrá que abordarlos  para prevenirles de la amenaza que ronda a la fiesta,  la cual no puede seguir viviendo con la zozobra y el peligro que un puñado de gavilleros le está imprimiendo por exhortaciones e imitaciones transfronterizas que aquí tienden a la desestabilización,  es  por ello y por el bien de las artes que esta cultura requiere ser respetada y protegida  en aras de su conservación a través de un blindaje, el que de no darse por consecuencias va a afectar  a diversa Secretarias de Estado y Dependencias Oficiales en lo nacional  y en lo defeño, pues sí los inconformes minoritarios logran la  abolición de la cultura taurina ¿Quién le va a ordenar a la SAGARPA que asesine a toda la especie de toros bravos que existe en el país?, ¿Quién le va a ordenar a la STPS que indemnice o les de chamba a todos a los que el homicidio taurino dejara sin laboral y sin sustento para miles de familias incluyendo las de los toreros, ganaderos, mexicanos de campo por citar algunos?, ¿Quién le va a decir a la SRA si las tierras especiales para la crianza de toros son liquidadas, expropiadas o usufructuadas?, ¿Quién alertara a la SEMARNAT de los ecosistemas de las ganaderías que se esfumaran?, ¿Quién va a instruir a la SEP para que "borre" como cultura nacional la fiesta popular más antigua de este país?, ¿Quien le va informar a la SHCP que ya no contara con la recaudación fiscal proveniente de la Fiesta Brava?, ¿Quién comunicara a la SE que las industrias que emanan de la tauromaquia causan baja?, Quien explicara a la SECTUR que uno de los mayores atractivos turísticos que tiene México ha desaparecido?, ¿Quién le hará saber a la SCT que las cuotas carreteras que diariamente le ingresan por la transportación taurina han fenecido?, ¿Quién cerrara la ventanilla de ingreso de la SRE por concepto de derechos de pasaportes de los profesionales del toreo?, ¿Quién ordenara a la SALUD que brinde sin costo la atención médica a quienes pierdan los servicios por la cancelación?, ¿Quién le rogara a la SEDESOL que les eche un capotazo a los que se van a quedar sin nada?.

Señor Presidente Don Enrique Peña Nieto, así es como le puede llegar a pintar el panorama a la Fiesta Brava, la cual  en sus ya casi quinientos años de vida  le ha dado a esta patria fama  mundial, no solo por la expresión taurina de sus famosísimos toreros Rodolfo Gaona, ‘Armillita’, Lorenzo Garza, ‘Manolo’ Martínez entre muchos, ganaderías de la que incluso la de Atenco se dice que  es la más antigua del mundo y se ubica en su natal Estado de México, la Capital Metropolitana alberga a la plaza de toros más grande del planeta, formando parte  de la tauromaquia mexicana, se han elevado por el universo artistas como el maestro Agustín Lara, con su portentoso pasodoble ‘Silverio’, Lola Beltrán  llevó a tierras lejanas su interpretación del ‘Huapango Torero’, con los pinceles el maestro "Pancho" Flores puso a la pintura mexicana  en la cúspide del arte, que decir del  escultor de talla internacional Humberto Peraza, de el muralista del acero y el oleo Francisco Álvarez que ha plasmado la historia en dimensiones monumentales, en las letras  Luis Spota colocó su novela "Más cornadas da el hambre" como una clásica de la literatura taurina mundial, el editor Francisco Fernández y Soto abrió para los libros de sus autores el Aula Cultural de la Plaza de Madrid, en la cinematografía lo bravío ha hecho vibrar las fibras populares, el Capitulo Mexicano de la medicina taurina es ejemplo a seguir, además del ejército de artistas de las cámaras, ante todo esto Señor Presidente ¿No merece la Fiesta Brava seguir viviendo?.

domingo, 9 de diciembre de 2012

HABLEMOS DE TOROS

Fernando de Trazegnies Granda
Profesor principal de la Facultad de Derecho de la Pontificia Universidad Católica del Perú

Ya que estamos en plena temporada, ¡hablemos de toros!.

Un amigo me decía hace unos días que lo que a él le parecía mal en la fiesta taurina era que se trataba de un combate desigual..., lo que puede traducirse como abusivo. El torero -sostenía- tiene ayudantes que con la pica reducen la peligrosidad del toro, otros lo atolondran con las banderillas y el torero mismo tiene un estoque filudo y largo, mientras tanto, el pobre toro entra a esta lucha solamente con sus cuernos y su peso. No hay, pues equivalencia de fuerzas. Y concluía que un combate desigual deja de ser deportivo y se convierte en un espectáculo impropio.

Lo que me estaba diciendo con estas palabras es que veía la corrida de toros como una pelea de box donde se enfrentaba al campeón mundial de peso pesado contra un principiante del boxeo.

El argumento más contundente que me planteaba este amigo, para descartar toda posibilidad de responderle destacando la peligrosidad del toro, es que la prueba más evidente de la desigualdad de esta contienda estaba en el hecho de que normalmente gana el torero. Son muy raras las ocasiones en que gana el toro mandando al torero a la enfermería. Por lo general, es el torero quien lleva al toro hasta la muerte.

Sin embargo, pienso que el error fundamental de este razonamiento está en considerar la corrida de toros como un deporte, como un combate en que ambas partes intentar ganar puntos. La fiesta taurina no es una pelea de box ni una lucha de valetodo, donde ninguno de los luchadores puede usar un cuchillo además de su fuerza bruta para ganar al otro. Definitivamente, el toreo no es una competencia deportiva. Entenderlo de esa manera es no comprenderlo en absoluto.

La corrida de toros es un rito, es decir, un acto ceremonial que sigue ciertas normas y que busca expresar algo superior. Hay ritos religiosos (que muchas veces han incluido sacrificios de animales) que tratan de expresar la superioridad de un dios o que, mediante el agua, lavan las culpas del ser humano, hay ritos de cortesía como el protocolo diplomático que quiere dar fe del respeto que se debe a ciertos hombres públicos y a la jerarquía que existe entre ellos. La corrida de toros es un rito artístico, es decir un acto sujeto a reglas perfectamente establecidas en el que se pretende mostrar belleza a través de la elegancia del movimiento. Pero esta manifestación artística tiene la peculiaridad de que es una danza que se realiza al borde del abismo, jugando con el peligro, ya que, aunque normalmente el rito se cumple de manera cabal, no se puede negar que el torero está en peligro en todo momento y sabe perfectamente que tiene ese riesgo que constituye el costo de expresar la belleza.

Quizá debemos decir que el toreo implica dos ritos en un solo acto: uno se realiza como un homenaje a la Belleza, el otro, es un homenaje a la Razón. En la lidia, el torero destaca que la razón humana es superior a la fuerza bruta, enaltece la inteligencia sobre el poder material. Por consiguiente, para que se cumplan los fines del rito, el torero -que es el oficiante- no debe morir para así mostrar la superioridad de la inteligencia humana.

¿Que este rito requiere la muerte de un animal? Es verdad. Pero me pregunto si la muerte, en aras de la Belleza y de la Razón, de un toro que ha sido preparado para ello durante cuatro años en un ambiente totalmente libre y hasta bocólico, alguien la considera más oprobiosa que la de los toros comunes que son criados en pequeños establos donde no tienen espacio sino para comer y echarse en el suelo y que cuando todavía son "bebes" de año y medio son llevados a que les den un golpe en la cabeza, los degüellen y los cuelgen para que boten toda la sangre, a fin de que usted, amigo lector, y yo mismo, nos comamos su lomo, sus sesos y hasta sus interiores. Dejo planteada la pregunta.

jueves, 6 de diciembre de 2012

EL DEBER DEL TAURINO

Jesús Eduardo Villanueva Jiménez

A todos nos queda claro que nadie nace sabiendo o al menos, eso espero. Y en el caso de los toros, esta premisa es particularmente cierta, ya que se trata de un Arte en extremo complejo de entender cabalmente.  De igual forma, aquellos que gustamos de la tauromaquia constantemente vivimos en estos tiempos el asedio de aquellos denominados “anti taurinos”, que en su mayoría actúan de forma sistemática sin el menor dejo de razón, impulsados por una maquinaria superior a su entendimiento, que busca en ellos tan sólo el ruido que hacen y, que de este modo, obtiene un fin que va más allá de la protección de la vida de un animal que, irónicamente, no está en peligro de extinción, como sí lo están tantos otros miles de especies; siendo que este fin está ligado de forma más íntima con el poder político y el acarreo de votos. Sin embargo, hoy esa no es nuestra cuestión, ya trataré más a fondo a estos grupos de ciegas máquinas irracionales.

Como decía, es por el ataque de estos grupos radicales, que poco a poco han obtenido fuerza, beneficiados directamente por la desorganización, la apatía y la soberbia de aquellos que conforman el mosaico del mundo taurino, que cuando surgen desgracias como lo ocurrido en Cataluña y Bogotá con la prohibición más arbitraria que tengamos noticia en el mundo “libre” de occidente en los últimos tiempos o, lo sucedido en Ecuador y la trágica aparición de la intolerancia disfrazada de bondad con las corridas incruentas. Entonces es cuando el mundo taurino se sacude esa venda y se da cuenta que realmente no posee ningún escudo de invulnerabilidad, que no se trata de un superhéroe, ni de algún designio divino; la Fiesta es una maravilla generada por el hombre como todo Arte y que, como todo lo generado por el hombre, no es perene y puede desaparecer por la misma voluntad del hombre.

Cuando esto sucede, aquellos ligados al universo del toro se alarman y es entonces cuando voltean con ojos suplicantes a la población general, que muchas veces desconoce por completo la Fiesta por la misma soberbia del “taurino de cepa” que trataré más adelante. Y en ese clamor de misericordia, hacen un llamado para defender lo “nuestro”, la cultura, la historia, y tantas y tantas cosas que el grueso poblacional desconoce siquiera que están verdaderamente ligadas a su historia personal y a la de su patria, y que la tauromaquia conforma realmente parte inamovible e innegable de la historia y el desarrollo de los países hispanoparlantes. Finalmente, el resultado de tantos ataques a aquello taurino, aunado al clamor de los protagonistas es publicidad, bendita publicidad, que pareciera que es el amo y señor del mundo neoliberal en el que vivimos. Sin publicidad, no eres nada, nadie te conoce y por lo tanto, mueres por inanición.  Gracias a esta publicidad, la gente se empieza a acercar a la Fiesta, ya sea por morbo o por un interés genuino de conocer un poco del por qué esta actividad humana atrae de esta forma tan pasional, ya sea a sus defensores o sus detractores.

La Fiesta en sí misma, es un fenómeno sociológico digno de analizarse profundamente, da y quita, apasiona en todos sentidos; y, tan grande es, que muchos se juegan a diario la vida por y para ella. Por eso, esta publicidad es bien remunerada con un gran espectáculo que muestra de forma simbólica el juego de la vida misma. Es decir, el pueblo responde al llamado de alarma impulsado por esta publicidad y se encuentra con algo que va más allá de su comprensión, que bien puede agradarle o no, pero se percata que es algo que jamás volverá a pasar desapercibido en su vida.
 Este profano al mundo taurino, para quien siguen los ojos vendados y que aún se encuentra a merced de aquellos que desde fuera la vituperan a voluntad, sin una mano que lo guíe en su camino; que para poder postrarse ante la Fiesta, llega vapuleado por la desinformación de aquellos que se benefician de su ignorancia en el tema, y que quieren impedir que se acerque a conocerla, pues así podrá ser víctima fácil de sus artilugios y medio activo hacia sus fines viles. A pesar de este calvario, muchos son los que se acercan, que atraviesan ese túnel obscuro para confrontarse con su ignorancia, que reconocen poseerla, pero que ansían despojarse de ella,  muchas veces de manera desesperada. Después de este trance, la Fiesta los acoge. Los invita a adentrarse más y más en ella, les brinda a cambio sensaciones y emociones hasta ahora desconocidas por el neófito y lo impulsan a quitarse la venda de los ojos con ayuda de aquellos que previamente han sido bendecidos con el placer de vivir la Fiesta tiempo antes.

Desafortunadamente, para que un neófito pueda llegar a establecerse como “aficionado”, debe de pasar pruebas y poder sortearlas depende de las facultades y la voluntad de los recién llegados para buscar ampliar sus conocimientos. Ya que pueden caer en manos de aquellos que se autodenominan “taurinos de cepa”, y que se sienten con más derecho que cualquier otro por el simple hecho de llevar más tiempo asistiendo a las plazas de toros, porque han visto pasar a cientos de toreros, y que con mucha soberbia desprecian a esos neófitos. Estos “taurinos”, dominados por su ego, muchas veces alejan a estos posibles nuevos aficionados, los denominan “villamelones”, confunden el desconocimiento del recién llegado con estupidez. La pregunta es, ¿todos ellos nacieron sabiendo de toros? Nadie duda de sus conocimientos, pero ¿ellos son los poseedores de la verdad única?, ¿no es acaso posible que se hayan olvidado de una parte fundamental de la Fiesta, que es el sentimiento y la emoción que esta provoca?; ¿Se puede juzgar un sentimiento ajeno?; ¿Cabe en algún lugar esta soberbia?

La respuesta para mí es simple, estos aficionados “de cepa”, con “solera”, no le hacen ningún bien a la Fiesta que tanto dicen amar y defender. Por un lado, viven mendigando la atención de la mayoría de la población, suplicando que llenen los tendidos para que se vea que la Fiesta está más viva que nunca… pero por el otro, cuando aquellos pocos escogidos que logran vencer todas las adversidades arriba mencionadas van a la plaza y llenan los tendidos, los agreden y de la forma más cruel y despiadada, tachándolos con toda clase de sobrenombres y, finalmente, hacen sentir al neófito incómodo y terminan por alejarlo de las plazas.

Incluso entre aquellos que tarde a tarde frecuentan el recinto sagrado, donde toros y toreros ofrendan su vida  a cada instante, hay agresiones y descalificativos. La desunión se permea, los egos se exaltan, se respira la soberbia. Y si bien frontalmente se saludan, por las espaldas llevan la puntilla y se muestran despiadados con sus congéneres. Es por esto que la Fiesta está agonizante, porque hemos olvidado que ser taurino es algo más que asistir a las plazas tarde a tarde, que la tauromaquia es un bien común, al alcance de toda la población; que dista mucho de ser un bien suntuario destinado a un grupo de privilegiados. La Fiesta Brava es del pueblo y para el pueblo, es quizás una de las manifestaciones más democráticas generada por el hombre. Su misma historia nos debe recordar que el pueblo despojó a la nobleza de esta Fiesta y exigió su legítimo derecho sobre ella.

Nuestro deber como verdaderos taurinos, no es el acumular en la cabeza datos y fechas, nombres de toros y toreros famosos, no es creer que se es un “entendido”, no es pensar que se sabe más que el vecino en la barrera siguiente. Nuestro deber es primero recordar que la Fiesta de los toros es de todos, es de todo aquel que se acerque a ella. Que cualquiera que esté en presencia de esta magnífica manifestación humana, de esta representación de la vida, merece nuestro total y absoluto respeto. Y en caso de que se encuentre, a nuestro parecer, en un error o viviendo en la ignorancia, ayudarlo a salir de su estado. ¡Es nuestro deber como iniciados en el Arte de la Tauromaquia!  Debemos respetar los sentimientos, las emociones y los pareceres de los que no comparten nuestra opinión ni visión. Debemos de tomar del brazo a aquellos nuevos aficionados y conducirlos hasta la grandeza del conocimiento de este hermoso Arte. ¿Con qué finalidad? Con la de preservar por muchos siglos más esto que tanto amamos.

Es una triste realidad, sin nuevos aficionados, la Fiesta Brava morirá. Es nuestro deber acercar a aquellos que se interesan, y sobretodo mantener con un trato amable y digno a aquellos que buscan salir de su ignorancia. Si amamos esto realmente debemos despojarnos de toda soberbia, debemos de instruir, no destruir a los nuevos aficionados. Está en nuestras manos el futuro de la Fiesta, nuestra Fiesta de Sangre y Arena…

domingo, 2 de diciembre de 2012

LO SIENTO, PERO NO PIDO PERDÓN

Zabala de la Serna

Siento haber tildado a Juan López de Uralde de nazi por haberme puesto a la altura de todos los animalistas y antitaurinos (tampoco muchos) que a las puertas de las plazas de toros esperan a los aficionados con pancartas y gritos de "¡asesinos, asesinos!", "torturadores", "fascistas", sin que hasta la fecha ningún partido verde, o alguna de las 35 formaciones coligadas con Equo, que seguro en nada se relacionan, se haya disculpado por ello o retractado del acoso, la provocación y los insultos.  
Siento que Juan López de Uralde haya exigido la censura de los toros en TVE con la superioridad moral que piensa que le otorgan los 200.000 votos de Equo en las últimas elecciones frente a 1.200.000 espectadores del regreso de las retransmisiones taurinas a La 1.
Siento que el nacionalsocialismo se adelantase a todos los movimientos verdes con su política: la ley de protección de animales (la Reichs-Tierschutzgesetz de 1933), la ley de caza (Reichs-Jagdgesetz de 1934) y la ley de protección de la naturaleza (Reichs-Naturschutzgesetz de 1935). Es una putada histórica, así, sin comerlo ni beberlo, que no se debe mezclar con el genocidio del III Reich, ni lo pretendía. 
Siento que el ecologismo desprecie las 500.000 hectáreas dedicadas en España a la crianza del toro bravo acogen unos espacios naturales monumentales que protegen una biodiversidad formidable, sin solicitar ni necesitar de  leyes medioambientales; siento que no se valore que no hay torero ni ganadero que no se declare amante de la Naturaleza en la que viven. 
Siento y me preocupa, y esto es más grave, el concepto de libertad y derechos que a ultranza defiende Juan López de Uralde, según que temas. Siento que a Equo le parezca la reforma de la Ley del aborto, "un grave retroceso en el derecho de la mujer a decidir" y que al personal y a los aficionados a la Fiesta, en un asunto mucho más trivial y liviano, nos pretenda castrar el "derecho a elegir", si asistimos a una corrida o no.
Siento, aunque me repita, que Juan López de Uralde exija la censura televisiva por el mero hecho de creerse con una autoridad moral superior a una audiencia que multiplica por seis el número de votos de Equo; siento el papel tutelar de su formación hacia una sociedad adulta y democrática y la insana intención de negarle la posibilidad de escoger, sintonizar, respaldar o dar la espalda a La 1 cuando retransmita una corrida de toros; siento que quieran negarnos el derecho a educar a nuestros hijos con la responsabilidad de la potestad paterna.
Siento una invasión en los derechos de los 20 millones de espectadores presenciales - hay quien habla de 40, pero dejémoslo ahí- que hacen de la Fiesta de los Toros el segundo espectáculo de masas de España, que tributa a las arcas públicas en concepto de Seguridad Social, impuestos directos e indirectos millones y millones de euros que la legitiman ante el Estado y ante la Televisión de TODOS para aparecer en una cuota de pantalla como las otras artes de la Cultura: cine, teatro y música.
Siento leer tuits del animalismo que profesa Juan López de Uralde diciendo que la audiencia taurina también respaldaría la retransmisión en directo de una ejecución pública. O "el homicidio de un toro"...
Por todo, lo siento, Uralde. Pero no pido perdón

jueves, 29 de noviembre de 2012

LA DICTADURA DE LA MAYORÍA ES TAN DICTADURA COMO CUALQUIER OTRA


Respecto de las posibilidades de la ley para intervenir en un asunto como las corridas de toros existe para nosotros un punto esencial: quienes acuden a ellas no afectan con su acción la libertad de ningún tercero. Es decir, no obligan con lo que hacen a nadie a hacer o no hacer algo. Y si lo que hacen sólo los afecta a ellos, no existe una justificación válida para que la ley intervenga prohibiendo el espectáculo. Salvo, claro, que se crea que la fuerza del Estado existe también para lograr que cada individuo viva una "vida buena" (según como la entiende el Estado). Pero ese es el principio que fundamenta todas las prácticas totalitarias.

Algunos defensores de la prohibición legal de las corridas ensayan un argumento aparentemente más sofisticado que el del "propio bien" de los aficionados al decir que con la lidia sí se afectan derechos de terceros porque se ofende "la sensibilidad moral" de muchos. Pero este argumento tiene consecuencias idénticas al anterior. Si viviéramos en un país donde la mayoría lo encontrase "moralmente ofensivo", ¿sería legítimo que el Estado persiguiese los romances homosexuales? O, si tuviéramos una mayoría de fundamentalistas del racionalismo cuya sensibilidad fuese ofendida por las procesiones religiosas, ¿sería válido que la ley las prohíba?.

Anti taurinos señalan que los aficionados van a las corridas atraídos, no por factores estéticos, sino principalmente por el morbo ante el innegable componente de crueldad del espectáculo. Si ese fuese el caso, los camales, donde se produce a un costo mucho menor un espectáculo bastante más sangriento –y, muchas veces, más doloroso- estarían también rodeados de tribunas y harían gran negocio vendiendo entradas.

La línea que separa a la moral del Estado es la misma línea de la que depende la libertad de casi todas las minorías del mundo, incluyendo esas en las que, sin saberlo y aunque sea sólo respecto de algunos temas concretos, muy bien podría estar usted.

domingo, 25 de noviembre de 2012

MENORES DE EDAD NO SON PERJUDICADOS POR LA FIESTA TAURINA

Javier Urra
Defensor del Menor en la Comunidad de Madrid
23 de Junio 1999


Un amplio grupo de psicólogos y psiquiatras de distintas universidades (País Vasco, A Coruña y Madrid, entre otras) llevaron el estudio con un objetivo claro: averiguar si los toros tenían posibles repercusiones psicológicas sobre los niños menores de 14 años. Javier Urra, el entonces Defensor del Menor de la Comunidad de Madrid, lo encargó al poco tiempo de que Cataluña diera el primer paso en la batalla contra la Fiesta y prohibiera a los menores la entrada  a la plaza de toros (único lugar en el mundo en el que ocurre).

Tiempo después llegaron las conclusiones: «No se puede considerar peligrosa la contemplación de espectáculos taurinos por menores de 14 años, cuando se trata de niños psicológicamente sanos y que acuden a estos festejos de forma esporádica, voluntariamente y acompañados de adultos que tienen actitudes positivas ante las corridas de toros. No debe olvidarse que los niños que acuden a las corridas de toros, al ser llevados por unos padres o adultos que pagan por ello, constituyen una muestra autoseleccionada procedente de un entorno social en donde las corridas de toros esten fuertemente respaldadas socialmente".

No hay una base suficiente para sustentar científicamente la prohibición de los menores de 14 años a los toros.

Resolución sin fisuras: «Es difícil la identificación del niño con la violencia cuando lo que ve es la lucha y muerte de un animal en un ambiente festivo, de forma esporádica, con unas reglas del juego aceptadas, y una aceptación social del entorno por parte de los padres..."

Por lo que se refiere a otras alteraciones emocionales, ansiedad, pesadillas, "no hay ningún apoyo empírico firme de que un espectáculo con carácter lúdico y ritual, enraizado en nuestra cultura (...) genere una interferencia emocional en el niño», afirma el estudio, que data de 1999. 

Poco ha cambiado la Fiesta de los toros. Una de las pocas artes que mantiene sus valores intactos.

miércoles, 21 de noviembre de 2012

PRESIDENTE DE LA REGIÓN LIMA RESPALDA TRADICIÓN TAURINA

Burladero América / Perú / Magaly Zapata

El presidente del gobierno de la Región Lima, ingeniero Javier Alvarado, ha hecho público su respaldo a la tradición taurina de la región capital del Perú en respuesta a la solicitud de opinión de la comisión agraria del Congreso  en torno al proyecto de ley 1454 que propugna la prohibición de los espectáculos taurinos, entre otros.
Lo ha hecho a través de un oficio dirigido al presidente de esa comisión en el cual señala expresamente que "es necesario que se tenga en cuenta, en aras de los valores que deben regir una sociedad civilizada y de una convivencia pacífica y democrática,  que dicha aspiración debe ser armonizada con aquellas manifestaciones socio culturales de antigua raigambre que existen en nuestro país" que en el caso  de las corridas de toros "forman parte de la costumbre de nuestros pueblos fortaleciendo su identidad".
Ampara  su respuesta en la Constitución Política del Perú que  reclama expresamente "tolerancia" ante la diversidad cultural  que hace del Perú "un país con pluralismo cultural" debiendo por ello respetarse el "derecho que tienen todas las personas a su identidad étnica y cultural".
Este documento oficial  firmado por su presidente,  el ingeniero Javier Alvarado, la más alta investidura en el gobierno regional de la provincia capital del Perú concluye exhortando a los comisionados del Congreso del Perú que en su decisión sobre este proyecto de ley "impere la tolerancia al momento de dictaminar, teniendo en cuenta la diversidad cultural que existe en nuestro país".
Acción que deben imitar las autoridades de las demás regiones del Perú donde se dan los más de 600 festejos taurinos en respeto de sus ciudadanos y el patrimonio cultural inmaterial que suponen las fiestas patronales que tienen como parte central las corridas de toros.
Foto cortesía huaral.pe

jueves, 15 de noviembre de 2012

EN DEFENSA DE LA FIESTA DE LOS TOROS

Arturo Casillas González
El Rincon taurino

A los taurófilos nos ha llegado la hora de pasar a la ofensiva, no dejando ni una mentira sin contestar, ni una falacia sin rebatir. Es de saber que para opinar y debatir se debe tener fundamento y conocimiento de causa de lo que se pretende expresar, en esta postura descrita me atrevo a defender categóricamente a la tauromaquia y acallar así las ignorantes voces de los antitaurinos que achacan a los defensores del arte esa incultura que es patrimonio exclusivo suyo.

El toro bravo o ganado de lidia existe hasta el día de hoy por las corridas de toros y no por el contrario, el toro es el rey el eje de la fiesta, es el único animal de abasto por así llamarlo que vive hasta cinco años en estado de libertad gozando de pastar y caminar inmensas extensiones de tierra llamadas ganaderías que son importantes patrimonios ecológicos ya que resguardan y dan vida a centenas de especies que ahí habitan, podríamos decir que el ganadero de bravo es un verdadero gestor medioambiental. La carne no es costeable ya que su rendimiento a la canal es pobre comparado con las razas bovinas de carne aunado al peligroso y delicado manejo debido a sus condiciones natas de bravura, exponiendo lo anterior el toro bravo y su ecosistema estarían condenados a la extinción y todo por una ignorante moda “animalista” en defensa del toro, lo cual resulta a fin de cuentas una enorme contradicción. Valdría la pena citar en este punto a Jacques Cousteau un verdadero investigador y animalista Frances que entrego su vida al avance de la ciencia… "Solo cuando el hombre haya superado a la muerte y lo imprevisible no exista morirá la fiesta de toros y se perderá en el reino de la utopía y el dios mitológico encarnado en el toro de lidia derramará vanamente su sangre en la alcantarilla de un lúgubre matadero de reses".

Sin duda la ignorancia e intolerancia a un acto que por humano es imperfecto pero que esta lleno de matices y que genera arte, entrega y pasión deja ver la falta de cultura y falta de argumentos de los abolicionistas que sin analizar lo que es la fiesta brava y todo lo que conlleva solo utilizan los insultos como opción ya que carecen de la intelectualidad para combatir tan fuertes argumentos, si quieren combatir la fiesta que sea con bases sólidas sin engaños y con inteligencia no con vulgaridad, ni vejaciones, como lo he dicho antes con conocimiento de causa. La fiesta no tiene la culpa de que sus detractores sean cuadrillas de baja cultura y educación lo que hasta cierto punto es entendible pues en si las expresiones artísticas no son de fácil apreciación y pudieran parecer abstractas para muchos sin siquiera serlo.

El toreo es arte, lo es entre otras razones, porque lo sublime trasciende más allá de lo racional, más allá de la experiencia que cada cuál obtiene en la contemplación de la obra en sí, que en el caso de la tauromaquia es su lidia, desde que el toro es recibido por el torero hasta su muerte. El torero compone su propio ritmo mientras lidia. Si es ritmo y compás es también danza, teatro, expresión corporal, interpretación, que tiene que trasmitir para que el público se eleve, se desfogue en ese ámbito de la transcendencia que une al hombre con lo divino. El torero interactúa permaneciendo estático como eje de unión entre res y afición y en cuyas manos se encuentra ilusionar o desmotivar, lo bello y artístico o lo manufacturado y técnico.

El toreo despierta pasiones y son muchos los artistas, incluyendo filósofos, eruditos y premios Nobel que desde la antigüedad han sido inspirados plasmando la tauromaquia en la pintura, escultura, arquitectura, literatura, música, artes escénicas (danzas, zarzuelas, ópera), cine… incluso indumentaria. El toreo es, por lo tanto, un arte escénico más porque está pensado como tal con la particularidad de que cada torero compone su guión a partir del toro y donde además de la intuición y la expresividad, tenemos que unir el valor de la valentía, porque el riesgo es en el peor de los casos la muerte. Los toreros, muchos de los cuales son inmortales debido, no a que nunca van a morir sino que sus nombres quedarán grabados en la historia de los hitos culturales de nuestra sociedad, nos regalan esos momentos sublimes en los que la felicidad y la abstracción nos elevan el alma al ámbito de lo eterno.

Como prueba palpable de que la tauromaquia transciende lo cotidiano y usual para convertirse en algo excepcional se encuentran aquellos hombres y mujeres que participaron en la evolución y mejoramiento de la fiesta taurina, y de todos aquellos, muchos, que dejaron su vida en la arena de una plaza de toros.  

domingo, 11 de noviembre de 2012

ECUADOR REACCIONA A FAVOR DE LA TAUROMAQUIA

ECUADOR REACCIONA A FAVOR DE LA TAUROMAQUIA
MEJÍA SE CONVIERTE EN EL PRIMER CANTÓN DE ECUADOR QUE HACE FRENTE A LA CORRIENTE ANTITAURINA BLINDANDO SUS FESTEJOS

Mejía se convierte en el primer cantón de Ecuador (a sólo 30 km. de Quito) que hace frente a la corriente antitaurina blindando sus festejo; engrosa así la numerosa lista de localidades que defienden su cultura taurina.

En sesión solemne y por unanimidad, el Municipio de Mejía (Machachi) declaró las corridas de toros y los toros populares como Patrimonio Cultural Inmaterial del cantón, bajo los parámetros que marca la UNESCO para este trámite.

Cabe destacar que Mejía es el primero cantón del Ecuador que hace formalmente esta declaración y es además el cantón más cercano a Quito (30 km) donde ganó el NO a la prohibición de la lidia a muerte de la consulta popular celebrada el pasado año en Ecuador, convocada por el presidente Rafael Correa. 

jueves, 8 de noviembre de 2012

PROHIBIR LOS TOROS ES INCONSTITUCIONAL

Por: Fernando de Trazegnies / Jaime de Rivero
Diario El Comercio

Nuestra Constitución otorga una protección especial a los derechos culturales, redefiniendo al Estado en torno al respeto de la pluralidad étnica y cultural de la Nación. Así, se ha incorporado al derecho interno un conjunto de obligaciones que el Perú había asumido en tratados internacionales a fin de proteger a las diversas culturas que habitan en nuestro territorio.

En ese camino, los incisos 8, 17 y 19 del artículo 2° de la Constitución, consagran el derecho humano a la cultura que garantiza a los ciudadanos la libertad de elegir, acceder y participar en las manifestaciones culturales inherentes a su identidad cultural. Este derecho también está contemplado en la Declaración Universal de Derechos Humanos y la Declaración Americana de los Derechos del Hombre, ambas de 1948.

El Proyecto de Ley Nº 1454/2012-IC, que pretende prohibir el maltrato y sacrificio animal como parte de espectáculos públicos o privados, causaría la supresión de manifestaciones culturales como las peleas de gallos y de toros, la tauromaquia y otras similares que integran la identidad peruana. La prohibición también alcanzaría a la hípica y la equitación, pues el proyecto sanciona cualquier maltrato animal, sin graduar su intensidad.

Este proyecto es inconstitucional porque viola el derecho humano a la cultura de quienes practican tales manifestaciones culturales y que, al igual que los derechos fundamentales, se derivan de la dignidad humana. Asimismo, afecta el derecho a la libertad individual y al libre desarrollo de la persona dentro de su propia cultura.

Sobre las corridas de toros, el Tribunal Constitucional (017-2010 PI/TC) las ha reconocido como una manifestación que forma parte de la diversidad cultural. Por mandato del artículo 17° de la Constitución, el Estado está obligado a preservarlas, no pudiendo prohibirlas ni adoptar medidas que pudieran causar su extinción, como la supresión de la muerte que desnaturalizaría esta tradición y alentaría su progresiva extinción.

Asimismo, el Perú es parte de la Convención sobre la Protección y Promoción de la Diversidad de las Expresiones Culturales (2005), que obliga al Estado a defender y proteger la diversidad cultural a través de políticas de igualdad, dignidad y respeto de todas las culturas, protegiendo a las minorías culturales.

En cuanto a si todas las manifestaciones culturales deben ser protegidas por el Estado, el Tribunal Constitucional en la sentencia sobre la Hoja de Coca (2005), estableció dos requisitos que, las corridas de toros cumplen a cabalidad: (1) que respeten los derechos fundamentales; y (2) que se realicen en el marco de los principios constitucionales y los valores superiores que la Constitución incorpora, tales como la dignidad de la persona humana, la forma democrática de Gobierno y la economía social de mercado.

El proyecto también vulnera los derechos laborales de quienes trabajan en estos espectáculos; así como el derecho a la libre empresa de quienes los organizan. Su promulgación afectaría la recaudación tributaria, reduciría el turismo en cientos de pueblos y el Estado tendría que reparar el daño patrimonial que la prohibición cause a terceros.

Cualquier iniciativa en materia animal, no puede soslayar la prevalencia de los derechos culturales debido a que están protegidos por la Constitución y, sobre todo, porque involucran derechos humanos. El artículo 44° de la Constitución, dispone como deber primordial del Estado, garantizar la plena vigencia de los derechos humanos, lo que no ocurriría de aprobarse este inconstitucional proyecto.

domingo, 4 de noviembre de 2012

SOLO UN BÁRBARO NO DISTINGUE ENTRE UN SER HUMANO Y UN ANIMAL

El Espectador/Colombia

El escritor Alfredo Molano Bravo habló con el filósofo español Fernando Savater sobre las corridas de toros.
Savater es hoy considerado un gran filósofo que ha echado la ética por delante y que ha puesto a discutir primero a España, luego a Hispanoamérica y después a casi todo el mundo sobre la naturaleza del derecho y el papel de la ética en la política. En el fondo, un político tiene en mente un modelo de sociedad por la que lucha, así se lucre con esa lucha. Fernando Savater ha sido uno de los más fuertes críticos contra el franquismo que aún aletea en España. Es un hombre de izquierda que critica con la misma fuerza las tentaciones autoritarias del Partido Socialista Español como la tradición confesional del Partido Popular. Ha defendido las corridas de toros en Tauroética. Estuvo en Bogotá entregando los Premios Simón Bolívar.
¿Cómo explicar el movimiento contra las corridas de toros?
La baja popularidad de los toros se debe al cambio de una sociedad de lo rural a lo urbano; los toros, como las carreras de caballos y tantas otras cosas, son de origen rural. La gente hoy está cada vez más separada de los animales, y hasta los zoológicos son mal vistos. Hoy los animales han sido convertidos en “animalitos”; el tigre de bengala, el tiburón blanco, todos ya son enanitos. Ya ninguno puede causar daño al hombre. Ahora los animales son tratados como si fueran humanos, por ejemplo, los personajes de dibujos animados son animalitos de Walt Disney que hablan, se quejan, se ríen. Los seres humanos han exterminado, de hecho, el peligro de las fieras, y por lo tanto que un animal sea considerado peligroso excita esa pasión de dominación que tiene el hombre. Los animales peligrosos, como por ejemplo el toro bravo, tienen mucho más riesgo de desaparecer. Como hoy ya no encarnan el peligro, buscamos saurios prehistóricos para mantener vivo el miedo hacia ellos.
¿Está expuesto el toro bravo a su desaparición como especie?
Los que luchan contra la fiesta del toro no tienen claro que su desaparición no sería simplemente la desaparición de los toros bravos. En España, las dehesas donde se crían son un ecosistema específico que comprende bosques, aguas y muchos otros animales pequeños y grandes. Acabar con los toros bravos es condenar esos terrenos, verdaderas reservas naturales, a ser campos de maíz transgénico. Los toros de lidia son muy costosos porque cuesta mucho conservar su medio y son una especie diferente de las demás, como los caballos de carrera, que son una creación humana, gracias a cruces, a la selección genética; las carreras de caballos sirven para seleccionar los ejemplares, para mantener la raza. Se nos ha olvidado que hay animales que están al servicio de los seres humanos y que si no los usamos, los condenamos a la extinción. El caballo salvaje pasó a usarse en el campo, en la guerra, en el transporte. Ahora sobrevive débilmente porque se usa para pasear y jugar a los vaqueros.
Pero también los animalitos son mascotas. Matan la soledad.
Las mascotas han sido también una creación cultural. Pero no todos los animales hechos por el hombre con un fin son mansos; no todos son de compañía. Nadie imagina un miura en un apartamento. Los toros bravos no son precisamente animales para tener en el jardín; están hechos para la pelea con el hombre bajo ciertas reglas. Pasa con ellos como con los caballos de carreras, creados para correr y el día que se acaben los hipódromos, desaparecerán estos animales.
¿En la prohibición de la muerte del toro no juegan también factores culturales y políticos?
La idea de la prohibición proviene de la cultura anglosajona, no porque no consuman carne, pues no son remisos a comer animales, sino por su visión pragmática de ver con buenos ojos el comer, por ser necesario, y con malos las corridas, por ser un espectáculo. Los anglosajones siguen con una visión puritana de la vida. Para ellos es bueno alimentarse comiendo carne, pero divertirse con un espectáculo donde está la muerte de un animal es malo. Es un problema de libertad. Es respetable que a alguien no le gusten los toros, como que no le guste la carne de caballo, o ver pajaritos en jaulas. Eso está bien. Eso puede ser noble, pero no es parte de la moral, pues la moral hace referencia a las relaciones humanas. Ir contra las corridas de toros no puede ser una norma moral impuesta a todo el mundo. ¿Qué se podría decir hoy de un mandatario que prohibiera por ley acostarse con la mujer del vecino? No se puede legislar y mandar sobre los gustos de los ciudadanos.
Uno de los argumentos contra las corridas es que son una tortura. ¿Qué opina de esta interpretación?
Los taurinos no disfrutan con la tortura; si así lo hicieran, pues iríamos a un matadero a deleitarnos. No conozco a nadie que le guste ver a un torero darle múltiples pinchazos a un toro. Supongamos que yo disfrutara de la muerte del toro, mi gusto no es problema del otro y mucho menos de un gobernante; quizás un alcalde quiere que yo sea bueno como él, pero no es asunto suyo salvar mi alma. Tampoco tiene derecho a condenar mi alma porque me gusten los toros. O porque me guste la pesca del salmón, que él considera una maldad.
¿Es el toreo un arte?
Hoy la palabra arte se emplea para cualquier cosa. Antes el arte no era simplemente hacer una cosa con habilidad. Hoy se habla del arte de un cocinero que prepara bien una tortilla, o se llama artista a quien mete muchos goles. Un gran futbolista que tiene técnica se puede llamar artista, pero sólo como una metáfora. Un torero hace cosas arriesgadas que a uno le gustan; así mismo hay jinetes que son grandiosos montando a caballo. Los taurófilos apreciamos esa habilidad de pararse frente a un toro. Cuando uno es aficionado a un espectáculo, lo es también a la habilidad de quienes hacen las cosas bien. Los toros son un ritual que puede ser considerado por algunos un arte. Hay un margen de interpretación personal. En el ritual del toreo hay toreros que tienen una personalidad y unas destrezas particulares que una persona a la que le gustan las carreras de caballos no ve ni aprecia. Un torero es un artista. Hace con habilidad algo que no es fácil y que tiene unas pautas propias. Los toreros tienen normas que cumplir; quien lo hace con habilidad, digamos, excepcional, es un artista.
Usted ha dicho que el torero personifica la figura del héroe.
El torero es un ser valiente; el torero es quien canaliza el miedo de los espectadores. Todos sentimos miedo de estar allá abajo, frente a un animal de 500 kilos que embiste con dos astas como cuchillos. El torero es quien carga con todos nuestros miedos y los vence. Por eso todos nos sentimos animados con un torero que nos descarga, por instantes, del miedo que inevitablemente todos sentimos a la muerte. Esa es la forma heroica. En los juegos, en los espectáculos de masas, la muerte es un elemento metafórico. La prueba es que alrededor de esos espectáculos se hacen poemas donde se habla del destino, de la naturaleza, de la muerte.
Para usted, que ha tratado tan profundamente el tema moral, ¿tienen los animales derechos?
Los animales no tienen derechos en el sentido estricto de la palabra, pues tampoco tienen ningún deber. El derecho es una cosa que los seres humanos nos concedemos, entendemos que uno tiene un deber y por lo tanto tiene un derecho correlativo de exigirlo. Un animal vive fuera del reino de las leyes, uno puede concederle derechos. Por ejemplo, una vaca que vive en mi finca, tiene derecho a estar allí porque es parte de mi derecho a tener vacas. Pero la vaca no tiene en sí misma derecho. Cuando se destroza una selva, el hecho es motivo de sanción porque viola mi derecho y el de mis hijos al oxígeno y a la belleza, pero no porque los árboles tengan derechos. Los animales son seres vivos con los que podemos tener una relación afectiva, aunque ellos no nos reconozcan afectivamente como nosotros a ellos. Un perro sabe quién es su dueño porque le da comida, pero un perro no ama a nadie. Se crea una sensibilidad que no es otra cosa que el deber de tratarlos para lo que sirven. Si uno lidiara una oveja, pues ello estaría mal, las ovejas no están hechas para eso. Tratar a un animal de una forma indebida es una indelicadeza. No olvidemos que hay personas muy malas que han tenido muy buenos sentimientos por los animales: las dos primeras leyes de protección a la naturaleza que incluían el derecho de los animales las hizo Hitler en Alemania. Fueron las primeras leyes ecológicas en Europa, y él mismo tenía su perro al que cuidaba y quería.
Pero es a los taurinos a quienes nos trata, por ejemplo el alcalde de Bogotá, como nazis.
Cuando se quiere equiparar a los taurinos con los nazis, cuando se quiere equiparar a los aficionados con la barbarie, eso sí es realmente una “barbaridad”. En el derecho tradicional se considera bárbaro el hecho de no distinguir entre lo humano y lo animal. Es bárbaro, tradicionalmente hablando, quien trata a otros de sus iguales como animales. Sólo un bárbaro no distingue entre un ser humano y un animal. El toreo es un asunto de libertad y es una opción que no es similar a la de atacar a los demás seres humanos o aprovecharse de su pobreza. Es una forma de entender la vida, de mirarla. El toro bravo no es un animal salvaje, como puede serlo un tigre. Es una creación consciente y deliberada del hombre destinada a ser parte de un ritual.

¿Cómo explicar la prohibición de las corridas en Cataluña, siendo los catalanes tan antiautoritarios?
En Francia, donde se tradujo Tauroética, se defiende a los toros con el mismo argumento con que se prohibieron en Cataluña: por ser símbolo de una tradición. Cataluña está tratando de separarse de España y quiere romper una tradición común con España; los toros son sólo un pretexto. Ahora a la amalgama separatista le suman elementos ecologistas para apartarse del imaginario español. Las voces que suenan en el país vasco, de donde son los primeros toreros, tienen el mismo sentido, una reacción contra España, contra Castilla y La Mancha.
Pero en Colombia no se está reaccionando contra España sino a favor de la cultura norteamericana, tan políticamente correcta, tan humana...
Mientras haya una afición que entienda de toros y que vaya a las plazas, prohibirlos es una atentado contra la libertad de opinión, de opción cultural. Hay que respetar la fiesta del toro como un bien cultural y como parte del derecho a la libertad. Las corridas son un culto. Prohibirlas es una acto autoritario, un liberticidio auténtico. Cuando desaparezca el público de los toros, desaparecerán, naturalmente, las corridas. Esa es una ley distinta. La prohibición de los toros se pretende mostrar como un acto moralizante, pero es en realidad un acto de despotismo, de intolerancia chapucera.
Taurófilos no demandarán al Distrito
Tras la controversia que generó   el fallo de la Corte Constitucional, que dice que los alcaldes no pueden prohibir las corridas de toros en las plazas permanentes del país, el gerente de la Corporación Taurina de Bogotá, Felipe Negret, señaló a este diario que no emprenderá acciones legales contra el Distrito para reclamar el regreso de las corridas a la Plaza de Toros de Santamaría y dejará el asunto en manos de los organismos competentes.
Mientras el Distrito reitera su oposición al maltrato animal y al regreso de las corridas en la Santamaría, Negret pide que la administración respete la posibilidad de realizar los espectáculos taurinos y cumpla con los mandatos de promoción de la actividad, como lo ordenó la Ley 916 de 2004.

miércoles, 31 de octubre de 2012

LA CORTE CONSTITUCIONAL FALLA CONTRA PROHIBICIÓN DEL ALCALDE DE BOGOTÁ (COLOMBIA)

Santiago García Jaramillo
Burladero América 

La Corte Constitucional colombiana  se reunió hoy a las 3:30  para tomar una trascendental decisión, analizando si el artículo 14 de la Ley 916 se ajusta o no a la Constitución y este señala que donde existan plazas de toros permanentes no es necesario el permiso de las autoridades administrativas para realizar corridas.

La decisión debía seguir la línea jurisprudencial trazada por la Sentencia C-1192 de 2005, que señaló que el legislador expidió este reglamento por tratarse de una manifestación cultural y artística que hace parte del patrimonio cultural de la nación, razón por la cual corresponde al Congreso de la República y no a las autoridades administrativas su regulación.

A esta hora conocemos que  en una decisión que se vino aplazando por semanas, la Corte Constitucional finalmente realizó el examen de exequibilidad (declarar ajustado o no a la Constitución Política) de los artículos 14 y 15 de la Ley 916 de 2004 mejor conocida como el reglamento taurino.

La discusión no era menor, pues lo que estaba en juego era decidir si los alcaldes de las ciudades donde existen Plazas de Toros permanentes podrían prohibir o permitir las corridas de toros en sus ciudades, mediante el otorgamiento de permisos para su desarrollo, los cuales eliminó de tajo la precitada ley. Luego de este análisis la fiesta taurina salió por la puerta grande.

La Ley 916 de 2004 es clara y contundente, donde existen plazas de toros permanentes basta con comunicar a la autoridad administrativa de su realización.  Y es que es palmaria la razón de ser de esta norma puesto que siendo las corridas de toros una expresión artística del ser humano, en los términos del artículo 1o de dicha ley, y parte del patrimonio cultural inmaterial de la nación en virtud de la Sentencia C-1192 de 2005, limitar el acceso a los ciudadanos a estas actividades vulneraría derechos constitucionales.

A esto habría que sumarle que la existencia de una plaza de toros permanente, que la Ley 916 de 2004 reconoce su uso primigenio en el de las actividades taurinas, es prueba de la tradición ininterrumpida que exige la corte para los espectáculos taurinos.   Dejar en manos de cualquier autoridad administrativa (Alcaldes o Concejos) esta decisión era permitirles jugar con la libertad, era dejar una expresión cultural en manos de un capricho político, y por ello la corte fue contundente: NO se requieren permisos, basta con comunicar su realización.

La Corte Constitucional permite hoy que la fiesta taurina, esa que defienden Vargas Llosa, Savater, Botero, Serrat, Sabina y que es comparada por ignorantes enemigos de la libertad con los campos de Auschwitz, salga por la puerta grande.

No corresponde a las autoridades administrativas decidir si permiten o no la fiesta taurina, así lo dijeron 6 de los 9 magistrados que componen el máximo tribunal constitucional colombiano.

Esta decisión blinda la temporada taurina de Medellín, donde concejales y alcaldía se unieron contra la fiesta taurina, a ellos esta sentencia les dice que más allá de sus gustos y odios personales hay una Ley y un Estado de Derecho que deben respetar. Manizales, Cali, Duitama, Cartagena y tantos pueblos y ciudades que tienen sus plazas permanentes quedan exonerados de los permisos, o mejor de los caprichos, del mandatario de turno.  

En Bogotá ya dirá el Alcalde, con sus conocidos sofismas sin apego al derecho, que lo suyo no es una prohibición sino una negativa al préstamo de la Plaza.

Pero que difícil le queda su argumento cuando en prensa, en twitter -su despacho oficial- ha mostrado su animadversión por la fiesta taurina y no por un simple contrato, lo suyo es una prohibición y pronto con el camino que abre la Corte deberá caer, como siempre terminan por caer los ataques ilegales a la libertad.

Se empieza a ver una luz en el camino, ese que en solitario empezó a marcar Don Felipe Negret en cabeza de la Corporación Taurina de Bogotá, y que poco a poco ha recibido el apoyo de toreros y afición en general, siempre confiamos cuando dijo que la Ley nos daría la razón y así poco a poco va quedando demostrado.  

Colombia Taurina hoy recibe un triunfo, que no es otro que el del Estado de Derecho que prima sobre los caprichos personalísimos, y Bogotá recibe una luz, una esperanza de ver su legendaria Plaza de Toros de Santamaría abierta a la afición.