domingo, 28 de septiembre de 2014

JOAQUÍN SABINA: "NO VAYAN A LOS TOROS SI NO QUIEREN PERO DEJEN DE TOCARNOS LOS COJONES"


El famoso cantatautor Joaquín Sabina lanza un duro ataque a los antitaurinos y les emplaza a que "no hablen ni de ecología ni de amor a los animales"

Si por algo se caracteriza el cantautor Joaquín Sabina es por decir las cosas como las piensa, sin preocuparse de quiénes son los destinatarios de sus críticas. En esta ocasión han sido los adalides de la campaña por la prohibición de los toros en Cataluña y, en general, todos los movimientos antitaurinos.

Sabina, amigo y admirador confeso de José Tomás, es un firme defensor de la libertad individual para acudir a la Fiesta de los toros, y se ha significado siempre en su defensa. La última vez, en una entrevista concedida al diario "20 minutos", en la que responde a la campaña desatada en Cataluña. "El que no quiera ir a los toros, que no vaya. Y que se dejen de tocarnos los cojones, que hay cosas más importantes. Pero que no hablen de ecología ni de amor a los animales, porque no conozco a nadie que los ame más que los ganaderos y los toreros", afirma.

"Si yo fuera animal, me gustaría ser toro de lidia: a ninguno se lo respeta más. Ninguno está mejor tratado. Y además, tiene la posibilidad de que lo indulten y pasarse toda la vida follando vacas sin parar", concluye.

Fuente: La Razón.Es

domingo, 21 de septiembre de 2014

ALCANCES DE UNA PROVIDENCIA

Por: Luis Alfonso García Carmona, Director Ejecutivo ASOTAURO

Revuelo causó en el mundillo taurino, y en gran parte de la sociedad colombiana, el fallo de la Corte Constitucional, del cual se conoció su contenido a través de un comunicado de prensa de la misma Corte, por medio del cual se tutelaron los derechos impetrados por la Corporación Taurina de Bogotá que habían sido vulnerados en forma inconstitucional e ilegal por la Administración Petro.

Duró casi un año el período de incertidumbre, el cual fue aprovechado por enemigos de la Tauromaquia incrustados en los medios de comunicación, para hacer creer a los ciudadanos que la Fiesta Brava estaba por desaparecer en el país.

Por fortuna, vino la Corte a ratificar lo que siempre ha sostenido, es decir:

* Que la Tauromaquia es una expresión artística del ser humano y que, como parte que es de nuestra cultura, debe ser protegida por el Estado.

* Que dicha protección debe armonizarse con la morigeración o eliminación del maltrato animal, función que correspondería al legislador y no a las asambleas, concejos, alcaldes o autoridades administrativas en general.

* Enfatiza la falta de competencia de las autoridades locales para imponer al espectáculo taurino condiciones más restrictivas que las ya existentes en la ley, o para obligar a modificar su estructura impidiendo, por ejemplo, la muerte del toro.

Declaró, además, la Corte que la Administración Distrital incurrió en la vulneración al derecho fundamental al debido proceso y al derecho a la libre expresión artística, cuando revocó en forma unilateral y anticipada el contrato que tenía suscrito con la Corporación y supeditó la realización de espectáculos taurinos a la eliminación de la muerte del toro.

Falla, en consecuencia, ordenando la reanudación del espectáculo taurino en el plazo de 6 meses y le ordena de manera tajante “abstenerse de adelantar cualquier tipo de actuación administrativa que obstruya, impida o dilate“ el restablecimiento de la plaza de la Santamaría como recinto del espectáculo taurino.

No queda, en nuestra opinión, otra alternativa, al Alcalde Petro que acatar lo ordenado. Y a los taurinos, especialmente a los residentes en la capital, queda la tarea de convertirse en veedores de oficio para que el contundente fallo se cumpla.

domingo, 14 de septiembre de 2014

JULIO CORTÁZAR Y LAS CORRIDAS DE TOROS

Julio Cortázar acudia siempre que podia a las plazas de toros y trataba de seguir la actualidad taurina. El genial autor argentino hacía incluso menciones en sus obras. Así pues, podemos encontrar varios pasajes de su obra más conocida, Rayuela, en la que el personaje Perico Romero hace mención a la Fiesta.

También en sus cuentos se aprecia su interés por la tauromaquia. En un pasaje de “Lucas, sus clases de español”, capítulo perteneciente a la primera parte de “Un tal Lucas”, Cortázar hace un extracto de una crónica taurina publicada porJoaquín Vidal en El País. El texto de Vidal era utilizado por un profesor para enseñar español – Revista Aplausos. 

Por Guillermo Rodríguez.

Ayer hace un siglo nació Julio Cortázar, el incomprable autor de ese texto monumental “Rayuela” que ha marcado varias generaciones.

Julio Florencio Cortázar fue un escritor, traductor e intelectual de nacionalidad argentina. Optó por la nacionalidad francesa en 1981, en protesta contra el gobierno militar argentina. Nada se le escapó en su fructífera existencia.Ese hombre ordenado, alto, corpulento que nunca dejó ser niño.

En la primavera de 1956, Cortázar, que tiene 42 años y vive en París, viaja por primera vez a España, con su mujer, la traductora Aurora Bernárdez (a la que, en las cartas, llama con el apodo cariñoso «Glop»). Unas cosas le gustan y otras, no: disfruta con Gaudí, en Barcelona; Toledo, Ávila y Segovia le parecen «fabulosas»; le encanta la singularidad del paisaje gallego…

De Madrid, Cortázar destaca el Prado, los frescos de Goya en San Antonio de la Florida, el Lázaro Galdiano… y los toros. Escribe el 27 de mayo de 1956, según lo recuerda ABC:

«A todo esto ya habíamos visto dos corridas de toros, y estábamos Glop y yo convertidos en dos aficionados entusiastas. Se podrá hablar un día entero de la decadencia de la tauromaquia, de lo mucho que hay de malo, las famosas homilías sobre la crueldad, etc., pero hay algo que queda en pie, y es la hora de la verdad, es ese momento en que toro y torero están solos y toda la plaza guarda silencio hasta el minuto perfecto del torear ceñido, y los “olé” que festejan sucintamente cada cita y cada pase».

No es raro que la Fiesta haya impresionado a una persona de una sensibilidad estética tan refinada como Julio Cortázar, que subraya «la hora de la verdad»: ese concepto básico de la Tauromaquia, que dio título a la película de Francesco Rossi sobre Miguelín.  

En ese San Isidro, pudo emocionarse Cortázar viendo a los jóvenes Manolo Vázquez y Antonio Ordóñez, el poderío de César Girón, las tres veces que citó a recibir Antonio Bienvenida... Concluyo con un recuerdo personal: después de habernos escrito, tuve la alegría de conocer personalmente a Julio Cortázar… en el patio de arrastre de la Plaza de Las Ventas.

Ahora lo entiendo mejor: Cortázar se incorpora, así, a la inacabable lista de grandes artistas que han sentido fascinación por la Tauromaquia.

domingo, 7 de septiembre de 2014

ESTOCADA EN TODO LO ALTO AL ALCALDE PETRO DE BOGOTÁ (COLOMBIA)


Si en algo es importante la decisión de la Sala Constitucional colombiana, es en la demostración fehaciente de que la cultura pertenece a los pueblos y no a sus autoridades.

Los aficionados del mundo, tenemos desde hoy una deuda con Colombia, por la defensa “a muerte” que han hecho de la Tauromaquia.

Madrid 3-Septiembre-2014

En la cuna de las leyes de la América hispana, han triunfado el valor, la inteligencia, la audacia e intrepidez de los novilleros colombianos, que se sacrificaron en una prolongada huelga de hambre durante 29 días, hasta lograr que la Sala Constitucional se pronunciara a favor de la vuelta de los toros a la Plaza Santamaría de Bogotá.

La sentencia, que resuelve el recurso presentado en su día por la Corporación Taurina de Bogotá, deja claro que la acción del Alcalde Gustavo Petro en contra de una parte de la cultura del pueblo colombiano, estaba marcada por la ilegalidad, la intolerancia y la vanidad de quien desde un alto cargo público se cree con el derecho a decidir sobre los temas mas íntimos de su pueblo: sus aficiones, tradiciones y costumbres.

Si en algo es importante esta decisión de la Sala Constitucional, es en la demostración fehaciente de que la cultura le pertenece a los pueblos y no a sus autoridades. Que son los pueblos los que deciden con su participación activa, cuales son los vectores de su comportamiento cultural, y que por encima de los pueblos solo está Dios.

Los novilleros han cumplido una jornada histórica para la Fiesta de los Toros, arropados por esa gran figura del Toreo que es el Maestro César Rincón, quien ahora alcanza otra dimensión que lo convierte en legítimo líder de la causa, pues tuvo el arrojo suficiente para enfrentar a Petro, irse a sus terrenos, plantarle cara y tal cual a “Bastonito”, de Baltazar Ibán, cortarle las orejas.

Pero todavía queda camino por recorrer. Este es el momento para exigir al Presidente de Colombia Juan Manuel Santos y a su Ministra de Cultura, que pongan de una vez por todas el blindaje definitivo a la Tauromaquia, reconociéndola como parte integrante del Patrimonio Cultural Inmaterial del pueblo colombiano, de conformidad con la Convención de la UNESCO que rige la materia, como lo han hecho España y Francia.

Ahora los aficionados, profesionales del toreo, matadores de toros, novilleros, banderilleros, picadores, periodistas, empresarios, ganaderos y todos aquellos que viven de este grandioso espectáculo deben hacer causa común, para que definitivamente se reconozca el valor universal de la Tauromaquia en su sentido más amplio, que en Colombia abraza corridas de toros, novilladas, de rejones, becerradas, festivales, encierros, corralejas, etc. para así evitar que un nuevo Petro, con similares veleidades políticas nos cree una situación parecida.

La suerte está echada, veremos toros en la Santamaría de Bogotá gracias a la inteligente estrategia y trabajo de la corporación taurina de Bogotá y su denodado esfuerzo, y a los novilleros colombianos que marcaron el rumbo, pero no nos confiemos, los mansos cuando están heridos suelen tener tanto o más peligro.

¡Viva la Tauromaquia!
¡Vivan los novilleros colombianos!

AIT

Fuente: Blog Perú Taurino.

domingo, 31 de agosto de 2014

¡AY, LOS TORITOS...!

Por: Antonio Caballero
Todos los animales padecen dolor por culpa de los hombres. Y todos mueren. Solo la muerte inevitable de los toros es digna: en la pelea. No en la ejecución infame y sin defensa a la que son sometidos todos los demás.
Hace tres semanas unos cuantos aficionados a los toros publicamos un manifiesto sobre la tolerancia, que sigue firmando gente. Y saltó el nuevo alcalde de Bogotá Gustavo Petro a hincarle el diente al asunto, declarando con prosopopeya que él está a favor de la vida, y no de la muerte. Estrictamente hablando, el tema no le compete: pero es apetitoso para alimentar prensa (ya lo habrán visto ustedes). 
Y si no se los hubiera apropiado de antemano con brazo de hierro la demagoga senadora Gilma Jiménez, ya tendríamos a Petro sacándoles también jugo de la yugular a nuestras niñas y nuestros niños. Y a ver qué hace con nuestros pobres e indefensos caballitos, víctimas inocentes de los malvados zorreros que solo viven para torturarlos. 

Pero hablemos en serio.

Cien veces han querido prohibir las fiestas de toros. Desde que existen. Lo han pretendido todos los poderes: los papas de Roma, los reyes de España, los presidentes de diversas repúblicas, los alcaldes, los jueces, los parlamentos, la prensa bienpensante. Con argumentos variados: el peligro para la vida humana; el rechazo a la imposición de una costumbre foránea; el dolor causado a los animales. 

Todos ellos son pretextos espurios. La vida humana está en riesgo siempre: habría que prohibir todos los oficios, desde el de torero hasta el de papa (y también el de alcalde). Todo en la historia ha sido en su origen imposición extranjera: las religiones, las fiestas, las prohibiciones. Todos los animales que tienen contacto con los hombres (que son todos los animales) padecen dolor por culpa de ellos. Y todos mueren. Pero de todos ellos los que mejor vida llevan son los toros de lidia. Cuatro años de holganza y protegida libertad en el campo, y media hora final de lucha a muerte. Y la muerte inevitable, pero digna: en la pelea. No en la ejecución infame y sin defensa a la que son sometidos los cerdos o los pollos, los atunes o las ratas, o los gusanos de seda. 

Hasta aquí, las razones para enfrentar las razones que alegan los antitaurinos (que no tienen razones, porque por lo general no saben de qué hablan: nunca han ido a los toros y lo que dicen es de oídas, o de prejuicios de sordos). Las razones en contra de los que están en contra. Pero las que de verdad importan son las razones a favor. A favor de los toros, y a favor de las fiestas de toros.

A favor de los toros bravos: los más hermosos animales de la creación. De la creación ayudada por el ingenio humano. Pues el toro de lidia no es un animal natural, como pueden serlo el jaguar o el tiburón, sino el producto de la selección y de la crianza, como el caballo de carreras o el perro guardián. El toro bravo es bello en la paz del campo; y lo es en la batalla: en el mismo campo con sus congéneres, o con los hombres en la plaza. Y lo es también en la muerte. Esa que se llama 'muerte de bravo' de un toro bravo en el ruedo, ya matado por la espada pero todavía en pie y negándose a aceptar la agonía por terquedad o por orgullo, o -para no abusar del antropomorfismo lírico connatural al tema taurino- por ganas de seguir peleando. La 'muerte de bravo' de un toro bravo en la plaza, ante el público que lo ovaciona, es la única muerte de un animal que es bella.

Y a favor de las fiestas de toros. Las hay primitivas y salvajes: las corralejas de la Costa colombiana, los correbous de Cataluña. Son estremecedoras, dionisíacas y terribles. Pero las razones de mi defensa quieren ir ante todo a favor de la corrida de toros ordenada, para usar la frase del ritual, 'como mandan los cánones'. A favor de esa combinación sutil de civilización y de barbarie que es la corrida de toros, resultado del arte de la crianza, del arte del combate y del arte del juego con la muerte, que a la solemnidad del rito une la profundidad del sacrificio. Porque una corrida de toros no es una carnicería, sino una fiesta. 

Volviendo a los que quieren prohibir esa fiesta: lo suyo es, simplemente, que quieren prohibir. Su placer consiste en impedir el placer de los demás. Para decirlo con una antigua frase de la sabiduría moral: tienen pesar del bien ajeno. 

Y ese pesar del bien ajeno es lo que más éxito tiene en política, como lo está mostrando el nuevo alcalde de Bogotá. 

Fuente: Semana.Com

domingo, 24 de agosto de 2014

DIARIO DE UN EX ANTITAURINO PROFESIONAL

Yo era un anti taurino profesional o así me veía, forme parte de grupos de animalistas que ciegamente protestábamos contra las corridas de toros, hasta que un día comenze a estudiar el tema mas a fondo.
Me reuní con taurinos y anti taurinos de América Latina y Europa. Comprobé que muchas de las teorías que defendía eran falsas y también les comprobé a algunos taurinos que las suyas de igual manera estaban equivocadas.
Tras años de estudio llegue a la conclusión que ninguna de las dos partes esta en lo cierto, pero que los animalistas habían caído en la mentira y en la falsedad desde hace muchos años por ignorancia, radicalismos y falta de estudio.
Si bien al día de hoy me siguen sin gustar las corridas de toros, ya no estoy en contra de ellas, he aprendido a respetarlas, ya que he comprobado que hay otros males y problemas mucho mas importantes para los animalistas que las corridas de toros y que ellos por holgazanería y poco talento no se atreven a tocar.
Hoy lo digo públicamente no soy anti, mas tampoco estoy a favor, pero si estoy en contra de notas que se publican en los medios como la que a continuación les mostrare, porque pienso que estás personas desvirtúan a todos los animalistas y anti taurinos del mundo.
Hugo Conti.
Guadalajara, Jalisco.
Ciudad Juárez,Chihuahua.- La “famosa” y “reconocida” Psicóloga Fabiola Silva, calificó a los aficionados de la fiesta brava como psicópatas que pagan porque sus hijos entren a ver cómo asesinan a los animales, esto una vez que se dio a conocer la que asociación civil I.E.D.A., iniciará una campaña para reunir firmas y entregárselas a la diputada local del Partido Verde Ecologista Marcela Luna y apoyar la petición de que se eliminen las corridas en esta ciudad. Aquí tendríamos que preguntarnos y si los aficionados no tienen hijos ¿No son psicópatas? ¿O si no asisten con su hijos a los toros que son? esta pregunta que quedara en el aire, esperemos que algún día la ciencia o la medicina nos la puedan resolver.
“Definir las corridas de toros como un arte es un eufemismo que sirve a muchos para justificar lo que simplemente es una forma refinada de torturar a un animal” dijo la psicóloga que tras muchos años de investigación llego a estas valiosisimas conclusiones, que próximamente espera mandar en calidad de urgente a la La American Psychological Association (APA) y a revistas tan prestigiadas como American Psychologist, donde seguramente terminaran en el bote de basura o en alguna trituradora de papeles.
Explicó la “prestigiada” psicóloga que cuando los padres llevan a los hijos a este tipo de eventos donde se puede asesinar sin compasión, les están alimentando los pocos valores como el respeto a la vida. A ver ya no entendí ¿les están alimentando o se los están quitando?.
“Si pagan porque los lleven a ver cómo matan a los toros, luego van a matar a los gatos, a los perros, y con esto se  pierde el amor a la vida, y se pierde junto con ello los valores importantes que se deben inculcar a los niños”. Algunos de mis amigos son taurinos, tienen hijos y alguna vez los han llevado a los toros, consulte con todos ellos la teoria de la psicologa juarense y ninguno de sus hijos han matado gatos, perros o algún otro ser vivo por afición. Al contrario algunos de sus hijos tienen mascotas y son muy cariñosos con ellos, yo mismo lo he podido comprobar.
Luego recalcó que todos los toreros, aficionados, apoderados, cuadrillas y monosabios tienen rasgos de psicópata. Habría que preguntarnos si es ético llegar a una conclusión así de contundente sin haber tratado personalmente a alguna de las personas a las que se refiere la licenciada. Ya que para afirmar algo así habría tenido que realizarle sesiones de terapias a los profesionistas antes mencionados, lo cual no parece ser el caso. Un Psicólogo que debe ser un hombre de ciencia, no puede hacer una declaración tan a la ligera, es como decir que todos los soldados son psicópatas porque matan o podrían matar en una guerra a sus enemigos.
Con este articulo tenemos otra prueba de que los anti taurinos mienten y manipulan sus cifras, sus ideales y sus acciones a su conveniencia.
Cualquier individuo esta en su derecho de que no le gusten las corridas de toros o de estar en contra de ellas, pero no se vale mentir, engañar o manipular al no tener las suficientes pruebas, datos y apoyos para acabar con la fiesta brava solo por intereses mezquinos y personales, que muchas veces nada tienen que ver con el bienestar de los toros de lidia.
Hermano anti taurino ya no mientas solo para justificar tus acciones. No engañes a la sociedad con mentiras y leyendas urbanas. No seas ignorante y por lo menos estudia bien el tema antes de salir a dar una opinión publica como esta Psicóloga, que ha demostrado que la estupidez no tiene limites y supera todo, hasta la misma educación.

domingo, 17 de agosto de 2014

EL HOMBRE DE CRO-MAGNON TOREABA

Escribe: Andre Viard
En 1996, escribí El Mito del Toro, donde mostraba cómo, desde las cuevas prehistóricas, existía una lógica que permitía entender por qué la tauromaquia únicamente se ha desarrollado en España (exportada después a América) y en Francia cuando se había practicado en el entorno del Mediterráneo durante milenios. 
Sin embargo, para demostrarlo había que encontrar la fuente de la Tauromaquia. Francia representa el paraíso de los paleontólogos, pero ninguno es aficionado y no le dieron su justa importancia a las tres obras que dan fe de la existencia de una Tauromaquia primigenia hace 22.000 años. Cuando las descubrí en los archivos del Museo Nacional de la Prehistoria fue una iluminación. Y cuando ví en persona a aquel hombre de Cro-Magnon desafiando al toro, me pudo la emoción. ¡Es la primera pintura que representa un hombre en acción! ¡Y es un torero! .
Para hacer creíble mi investigación, entrevisté a dos de los paleontólogos más famosos de Francia, y ellos me hablaron de trabajos realizados por el pope de la especialidad, quien hace medio siglo relacionó las tres obras que yo había emparentado. Creo que he dado con la piedra angular de mi trabajo. Todas las hipótesis toman cuerpo. Ahora quiero organizar un ciclo de conferencias por todas las universidades del mundo taurino, y hacer llegar mi obra a bibliotecas escolares y universitarias. 
No pretendo aficionar así a toda la sociedad, pero sí hacer entender a las nuevas generaciones que nuestra especie ha sobrevivido gracias al valor de aquellos toreros primigenios que alimentaban a todo el colectivo al que pertenecían. Sus contemporáneos pintaron sus hazañas en el lugar más secreto de sus cuevas: enfrentarse al toro tenía una dimensión religiosa y el torero de aquellos tiempos era objeto de devoción porque daba la vida al resto, a cambio de su posible muerte. Ahí nacen todos los mitos y todas las religiones. 
Me pregunto si haber dejado estas obras fundamentales en un ostracismo increíble no se explica por cierto temor a poner en tela de juicio la historia de las religiones tal como se enseñan hoy. No pretendo entrometerme pero, para concederle a la Tauromaquia una oportunidad de sobrevivir, tenemos la obligación de demostrar que sus raíces se hunden en los principios de la humanidad, y que como tal, constituye un patrimonio que debemos preservar a nivel mundial.