sábado, 28 de abril de 2012
¡ LA TAUROMAQUIA EN AMÉRICA !
miércoles, 25 de abril de 2012
LOS TOROS, ¿UN ESPECTÁCULO ANACRÓNICO O ATEMPORAL?
sábado, 21 de abril de 2012
UN RITO DE CORAJE E INTELIGENCIA
Por: Fernando de Trazegnies
Jurista
jueves, 19 de abril de 2012
DESDE LA BARRERA... ALECCIONANDO A LOS ANTITAURINOS

Por Eva Espinoza
Toros en el Mundo
El día de hoy una gran aficionada Itzel Navarrete, compartio una serie de puntos interesantes para que compartamos y difundamos con aquellas personas, que desconocen por completo algunos puntos sobre la Fiesta Brava:
1) La tauromaquia no es sadismo, a menos que se pretenda entender por sadismo lo dicho en un diccionario de bolsillo: el sadismo, clínicamente definido por la OMS como una “desviación mental conducente a la consecución de un placer sexual a partir del sufrimiento de una victima” no puede ser así compatible con la tauromaquia, ya que los taurinos NO tenemos orgasmos al ver lidiar. En últimas, no se mide una faena como buena o mala dependiendo la cantidad de sangre (si hay más sangre o menos sangre), dato irrelevante en la lectura de la calidad de una lidia, ni mucho menos se obtiene placer viendo sufrir, pues al toro no se le ve en trance de sufrimiento: su rostro, sus gestos y su conducta son todo lo contrario: un animal fiero que combate, no que sufre.
2) La tauromaquia no es tortura, ya que el toro no está indefenso: las 100 muertes de toreros de por sí desmienten que el toro sea inofensivo, o que esté reducido: en casos reales de tortura, como la Inquisición o los vejámenes a los presos de Guantanamo, jamás las victimas de la tortura pudieron matar a su victimario mientras eran torturadas: el toro ha matado a más de cien toreros, y herido a la totalidad de los toreros restantes. La tortura consiste en lo contrario: malherir físicamente a quien no puede defenderse, al estar inerme, atado, disminuido, y prolongar metódicamente ese sufrimiento: los castigos de la lidia se hacen para conducir a la muerte del toro, no para extender un sufrimiento inane, y la valía de los logros plásticos con un capote y una muleta cobran significado ante el peligro real del animal, la muerte. Torturar al toro redundaría en que el toro se quedara echado en el piso, consumido en su dolor, incapaz de luchar, con lo cual la lidia sería imposible.
3) La tauromaquia no nació en el circo romano: la evidencia histórica demuestra que milenios antes del nacimiento mismo de Roma ya había tauromaquia, nacida en la cultura helénica y la isla de Creta. El relativismo anticristiano ha empezado incluso a dudar que el Coliseo Romano fuera lugar para el maltrato de cristianos mediante la lucha con tigres o toros: la persecución a cristianos tuvo lugar 37 años antes del inicio de la construcción del coliseo, y cuando éste se terminó su uso fue el de carreras hípicas; doce años después se le empezó a usar para peleas de gladiadores, llamados así por la espada (gladio) corta y de madera que usaban. No toros.
4) En Catalunya no se logró un “avance moral” al prohibir la tauromaquia; de hecho, se prohibió el rito taurino hispánico, pero se protegió otras maneras de lucha con el toro, como el toro embolado, practicado al sur del valle del río Ebro, en donde un toro es incendiado mientras corre por las calles. Entonces, toros sí hay aún en Catalunya, sólo que la separatista cortedad y la trapacería animalista, consideran más moral incendiar a un toro que ponerlo a luchar en el ruedo.
5) La Tauromaquia no está en vía de extinción: de hecho, gracias al traspiés catalán, diversos países (como Francia) y comunidades autónomas han blindado a la fiesta mediante declaratorias de patrimonio, que de ser violadas, aboliendo la fiesta, pondría de inmediato al país antitaurino afuera de la ONU, al violar leyes y preceptos de la UNESCO sobre el patrimonio cultural.
6) El animalismo es nefasto al ser una suerte de fundamentalismo y fanatismo: a los animales se les debe respetar, y se les debe tratar con realismo, no con utopías o fantasías de protección total y bienestar garantizado, que son poco menos que imposibles. En la vida real, las sociedades no pueden ni garantizar el bienestar de los niños, mucho menos el del resto de los animales. La Tauromaquia, gracias a sus recursos económicos, es la única capaz de garantizarle una excelente calidad de vida a la totalidad de reses bravas, sean liadas o no, y sin tauromaquia los recursos serían insuficientes para que tal calidad se mantenga durante los cinco años que vive en promedio y en manera natural el toro, ya no decir su numerosa familia. No hay toros bravos en Islas Canarias o en Argentina, sitios que en el pasado prohibieron la fiesta brava, ya que, al no poder garantizar la calidad de vida de las reses, al quebrar las ganaderías que dependían de las corridas, las reses fueron todas sacrificadas. ¿Qué es más moral, realista y práctico: el 6% de reses bravas muertas en el ruedo, o el 100% de las reses bravas muertas en el matadero?
martes, 17 de abril de 2012
PROYECTO INCONSTITUCIONAL

sábado, 14 de abril de 2012
TRIUNFO DE LA INICIATIVA LEGISLATIVA PARLAMENTARIA EN ESPAÑA

Escrito por D. Dorado publicado en Actualidad.
La oficina del Censo Electoral Central, ha revisado 518.541 firmas, dando por válidas 500 165. De esta manera la ILP (Iniciativa Legislativa Parlamentaria) taurina, supera la barrera del medio millón con éxito y efectividad, ya que tan sólo menos de un 4% de las firmas revisadas se han invalidado.
El presidente de la Federación de Entidades Taurinas de Cataluña, Luis María Gibert, ha hecho pública la noticia destacando la labor altruista de todos los fedatarios encargados de recabar las firmas, además es significativo que 150.000 firmas válidas se hayan recogido en Cataluña " Es significativa las personas que nos consta han firmado sin ser aficionados. Lo han hecho por solidaridad a lo que consideran un recorte de la libertad de las personas ".
Luis María Gibert se ha mostrado muy optimista, dejando una puerta abierta para que en este 2012 La Monumental se vuelva a abrir "para la culminación de Nuestra felicidad y la de todos los aficionados de España, Francia, Portugal y la de nuestros países hermanos de Centro y Sudamérica con los que compartimos cultura taurina, así como la defensa de la libertad de decisión que tiene cada persona, sería Importante poder estar en La Monumental los días 23 y 24 de septiembre, celebrando en su ruedo la Feria de la Merced 2012 ".
jueves, 12 de abril de 2012
LAS FIRMAS EN FAVOR DE LA FIESTA EN ESPAÑA

ABC
Hoy, los responsables de la Federación de Entidades Taurinas de Cataluña han convocado una Rueda de Prensa para dar detalles sobre el proceso de certificación de las casi 600.000 firmas que han de respaldar la Iniciativa Legisltativa Popular (ILP) que debe tramitarse en el Congreso de los Diputados y, de aprobarse, blindar la Fiesta como Bien de Interés Cultural.
Son las firmas que pueden devolver la libertad cercenada a los aficionados de acudir a La Monumental de Barcelona a presenciar una corrida de toros. Sonmás de medio millón de ilusiones conseguidas no sin esfuerzo y poca o nula colaboración del entramado taurino, del sector taurino que acostumbra a mirar a siempre hacia otro lado.
Es de esperar que en la valoración que haga hoy el presidente de la Federación Luis María Gibert sea positiva, sea de que la Junta Electoral Central ha dado el visto bueno a las firmas, que en poco o nada puede influer la denuncia admitida de una fundación antitaurina que alegan la ligereza y falta de rigor en todo el proceso de recogida.
Ojalá hoy no nos agüen la fiesta, porque el golpe podría ser fatal. Recoger estas firmas con cuatro mil fedatarios, con la movilización de miles de aficionados, con una ayuda económica mínima por parte de empresarios, ganaderos y toreros, ha costado sudor y lágrimas.
Hoy las noticias que nos lleguen desde la Federación de Entidades Taurinas de Catalauña no pueden ser más que buenas.
En la imagen, Santiago Martín "El Viti" firma el manifiesto por la libertad de ir a los toros en el acto de defensa de la Fiesta organizado por ABC en el Liceo de Barcelona.
En el Perú la fiesta de los toros esta protegido por Resolución del Tribunal Constitucional.
martes, 10 de abril de 2012
EL EMOTIVO DEBATE TAURINO

domingo, 8 de abril de 2012
MINISTRO DE CULTURA RECIBE A LA UNIÓN DE TOREROS

José Ignacio Wert recibe a la Unión de Toreros
La Razón
El ministro de Cultura, Educación y Deporte, José Ignacio Wert, recibió esta tarde en la sede de su Ministerio a la Junta Directiva de la Unión de Toreros. En representación de éstos acudió el presidente de la misma, José María Manzanares, junto con los también diestros Julián López «El Juli», Miguel Ángel Perera, Juan Diego y Ángel Gómez Escorial, a quienes acompañó Carlos Núñez como presidente de la Mesa del Toro.
La reunión se llevó a cabo en un «tono marcadamente positivo» y en la misma se habló «distintos asuntos relevantes para el sector, especialmente en lo que atañe a la materialización de las competencias en el ámbito taurino» que recientemente fueron asumidas por el Ministerio de Cultura. Así, los toreros «ofrecieron al ministro la interlocución a través de la Mesa del Toro, como órgano de representación del sector profesional taurino» para llevar a cabo «el desarrollo de las cuestiones tratadas».
Además, los diestros no quisieron dejar escapar la ocasión y dieron las gracias a José Ignacio Wert por su «compromiso» mostrado hacía la tauromaquia en «diferentes declaraciones públicas» vertidas en multitud de ocasiones.
Al término de la misma, Juan Diego resaltó a LA RAZÓN «el buen y distinguido tono en el que ha tenido lugar la recepción». «La charla se ha prolongado durante una hora larga en la que hemos intercambiado inquietudes compartidas para tratar de avanzar en el organigrama que queremos tener dentro del Ministerio», comentó el diestro salmantino que agradeció una vez más «la voluntad y el apoyo mostrado en cada una de sus apariciones desde que asumió el cargo».
Del mismo modo, Juan Diego explicó que con esta reunión se vuelve a trasladar a Wert «la gran cohesión que existe en todo el mundo del toro». «Le hemos trasladado nuestras preocupaciones, las que compartimos en todo el sector taurino, para tratar de agilizar esas competencias que acaban de asumir y que son nuevas para ellos», concluyó.
sábado, 7 de abril de 2012
LOS TOROS Y LA LIBERTAD DE TODOS

EDITORIAL: DIARIO EL COMERCIO
2 de abril de 2012
LOS TOROS Y LA LIBERTAD DE TODOS
Es mucho más que las corridas lo que se juega en el movimiento que busca prohibirlas.
La reciente llegada al TC de un caso relacionado con la limitación del acceso a las corridas de toros y el manifiesto que, como reacción, han publicado varias personalidades en apoyo de la llamada fiesta brava, han vuelto a avivar el debate público en torno de la misma.
Pero más que el tema de las corridas en sí nos preocupa la concepción del rol del Estado que implica el solicitar a este impedir una actividad semejante y que hace que en este tema esté jugándose mucho más que los toros.
Respecto de las posibilidades de la ley para intervenir en un asunto como las corridas existe para nosotros un punto esencial: quienes acuden a ellas no afectan con su acción la libertad de ningún tercero. Es decir, no obligan con lo que hacen a nadie a hacer o no hacer algo. Y si lo que hacen sólo los afecta a ellos, no existe una justificación válida para que la ley intervenga prohibiendo el espectáculo. Salvo, claro, que se crea que la fuerza del Estado existe también para lograr que cada individuo viva una “vida buena” (según como la entiende el Estado). Pero ese es el principio que fundamenta todas las prácticas totalitarias. Sobre ese principio es que, por ejemplo, en varios países las mujeres, creyentes o no, son prohibidas de mostrar sus rostros en público y que en los mismos Estados Unidos, hasta 1965, varios estados castigaron el uso de contraceptivos incluso dentro del matrimonio.
Algunos defensores de la prohibición legal de las corridas ensayan un argumento aparentemente más sofisticado que el del “propio bien” de los aficionados al decir que con la lidia sí se afectan derechos de terceros porque se ofende “la sensibilidad moral” de muchos. Pero este argumento tiene consecuencias idénticas al anterior. Si viviéramos en un país donde la mayoría lo encontrase “moralmente ofensivo”, ¿sería legítimo que el Estado persiguiese los romances homosexuales? O, si tuviéramos una mayoría de fundamentalistas del racionalismo cuya sensibilidad fuese ofendida por las procesiones religiosas, ¿sería válido que la ley las prohíba?.
La dictadura de la mayoría es tan dictadura como cualquier otra. Y cuidado que en las sociedades posmodernas en las que vivimos, donde ya no hay grandes visiones compartidas que unifiquen el conjunto de la realidad, sino más bien una enorme pluralidad de posiciones encontradas respecto de los diferentes temas, nadie está libre de ser minoría en su visión moral de un tema que le importe.
Por supuesto, es muy respetable la posición de quienes no disfrutan de las corridas y preferirían evitar cualquier tipo de sufrimiento animal. Pero que uno tenga una posición respetable no le da legitimidad para imponerla a otros que, por su parte, no le están obligando a nada. Ni, por cierto, faculta a hacer imputaciones poco sustentadas, aunque duras, como aquella que señala que los aficionados van a las corridas atraídos, no por factores estéticos, sino principalmente por el morbo ante el innegable componente de crueldad del espectáculo. Si ese fuese el caso, los camales, donde se produce a un costo mucho menor un espectáculo bastante más sangriento –y, muchas veces, más doloroso- estarían también rodeados de tribunas y harían gran negocio vendiendo entradas.
Por lo demás, hay que decir la posición de los antitaurinos pierde su respetabilidad cuando no hay coherencia en ella. Y es que, si asumimos que lo inmoral de las corridas vendría de hacer sufrir a un animal para servir fines humanos, habría que prohibir también todos los otros usos animales, como los alimenticios y gastronómicos, que pasan igualmente por brutales formas de sufrimiento animal. ¿O es qué los toros, como se pregunta Vargas Llosa, tienen más derecho que los pobres crustáceos, cerdos, gansos o pavos? Salvo, claro, que se suponga que los fines artísticos del hombre pertenecen a un nivel inferior a los biológicos lo que, desde luego, es insultar la naturaleza humana. No se puede, en fin, prohibir las corridas de toros sin atropellar la línea que separa a la moral del Estado. La misma línea de la que depende la libertad de casi todas las minorías del mundo, incluyendo esas en las que, sin saberlo y aunque sea sólo respecto de algunos temas concretos, muy bien podría estar usted.
viernes, 6 de abril de 2012
LA TAUROMAQUIA EN AMÉRICA
